La Academia Aragonesa entrega sus galardones anuales, que este año reconocen a Vicente Ascaso y al Jamón de Teruel
por Alejandro Toquero
Teruel se volcó ayer con la Academia Aragonesa de Gastronomía, que por primera vez organizó la entrega de sus premios anuales en esta ciudad. La alcaldesa Enma Buj abrió el salón de plenos a los galardonados de 2024, a los 17 académicos que acudieron y a numerosos invitados.
También asistió el consejero del Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón, Manuel Blasco. Él y la alcaldesa pusieron el acento en el mismo detalle: la unión de gastronomía y turismo. Enma Buj aprovechó para presumir de productos turolenses: jamón, trufa, melocotón, aceite… Y añadió: “De los viajes, casi siempre nos queda el recuerdo de lo bien que hemos comido; es algo que debemos potenciar”.
Manuel Blasco cogió el testigo y al clausurar el acto dijo que “entre todos tenemos que buscar la excelencia”. “Aragón ha superado los cuatro millones de turistas; empezamos a ser un polo de atracción y, para mejorarlo, gastronomía y turismo deben ir de la mano”.
Entre estas intervenciones se entregaron los premios. Además, en esta edición ha habido dos especiales que no se conceden todos los años. Uno fue para Vicente Ascaso a título póstumo. El propietario y fundador de Ascaso falleció el año pasado, pero su pastelería honesta, artesanal, sin conservantes ni colorantes, continúa. Es su mejor legado.
Su hija, Sura Ascaso, lo recogió emocionada, recordando que “a los hijos nos enseñó a apreciar lo bueno y bien hecho, con sutileza, sin imposiciones y con naturalidad”. “Estamos muy orgullosos y agradecidos al recibir este premio -concluyó- que mi padre habría valorado como uno de los más bonitos”.
También se reconocieron los 40 años de trabajo de la DOP. Jamón de Teruel y Paleta de Teruel. “Nos hace mucha ilusión que se valore esta trayectoria y nos anima a pensar que estamos más vivos y con más futuro que nunca”, comentó el presidente, Ricardo Mosteo.
La anécdota la protagonizó al recordar que Manuel Blasco, que le entregó el galardón, “lleva en la foto del perfil de su whatsapp una loncha de jamón de Teruel”. En su intervención, el consejero añadió un detalle más: “Esa loncha está dentro de un corazón, una imagen que representa lo que quiero a Teruel, la ciudad del amor, y al jamón”.
La Academia Aragonesa de Gastronomía premió al restaurante El Batán de Tramacastilla como el mejor de 2024. “María José Meda y Sebastián Roselló han consolidado un templo culinario -destacó el académico Florentino Fondevila-, un lugar donde no solo se come bien, sino que es un refugio de sensaciones”.
Los más de cien años de Bodegas Lalanne en el Somontano de Barbastro también fueron reconocidos. Es historia viva de esta denominación de origen, así que su presidente, Francisco Berroy, y Eli del Río, directora de comunicación, arroparon a Francisco Lalanne, que recogió el galardón.
Otra historia casi centenaria es la de la mejor almazara, Cerdán Portolés, de Almonacid de la Sierra. En 2026 se cumplen 100 años desde la instalación de su molino de aceite donde decenas de agricultores, grandes y pequeños, acuden y pueden seguir manteniendo sus olivares gracias a esta almazara. El premio lo recogió Ángela Cerdán.
En el ámbito de la investigación fue reconocido el Grupo Genud de la Universidad de Zaragoza, impulsado por el profesor Luis Moreno, que no pudo asistir al acto, así que galardón lo recibió José Antonio Casajús. “Hay estudios que hablan de que más del 40% de los niños tiene exceso de peso en España”. Este mensaje, que se escuchó en el salón de plenos, está detrás de su trabajo para prevenir la obesidad infantil.
El profesor de cocina y divulgador Enrique Barrado fue galardonado en el ámbito de la difusión de la cultura gastronómica, que realiza a través de Radio Zaragoza y de la revista ´Horeca`. “Lo mismo habla de la agenda gastronómica, que recomienda establecimientos que ha descubierto y le gustan, o plasma su visión holística de un sector que ha visto transformarse, evolucionar y revolucionarse. Es un gran comunicador”, apuntó la académica Cristina Arguilé.
El último galardón fue para el restaurante La Cadiera, de Jaca, como mejor establecimiento de comida familiar de Aragón, que Fran Ponce recibió orgulloso “por haber conseguido trasladar al comensal la cultura culinaria que nos inculcaron nuestras madres”. “Además, nos encanta el título de familiar -concluyó- porque no tenemos clientes, tenemos amigos”.
En el ambiente quedó una reflexión que el presidente de la Academia Aragonesa de Gastronomía, Ernesto Fabre, lanzó al auditorio: “La Academia cree en el poder transformador de la gastronomía y en su impacto en la vida de todos. Cada vez que alguien va a comer, compra un producto o se decide por un determinado cultivo o cría, está tomando una decisión que afecta a su entorno, al empleo, a la igualdad y a la educación”.

















