Saltar al contenido

Color rojizo en nuestra historia culinaria

10/02/2009

 

Categoría:

Discursos

 

El especiado con azafrán y pimentón

 

Y, en ese campo, un tema, nada original por cierto, había llamado mi atención desde hace años: la querencia que en nuestro medio se tiene hacia el color rojizo en la preparación de las comidas tradicionales.
Veamos los preparados más populares y arraigados, esos de plato único, a lo largo y ancho de la geografía hispana, y comprobaremos cómo el rojizo se enseñorea del plato, la escudilla, el caldero o la tartera. Valorar cómo y, si es posible, por qué, ocurre ésto, es propósito del trabajo que presento ante esta Academia.
Soslayando artificiosas disquisiciones sobre etnia, nación, país o región, permítanme que me arrime a las doctas palabras de don Mariano Pardo de Figueroa, el erudito cartero honorario de España, cuando habla al respecto.

Dice el doctor Thebussem:
Una de las cosas que hemos averiguado es que en España no hay cocina nacional. La unificación artificiosa de los diversos territorios de la península ha producido una especie de anarquía gastronómica, que cuatrocientos años de gobierno común no han puesto en orden hasta el presente.
El propio cocido que parece ser el lazo de unión constitucional entre los antiguos
reinos, carece hoy en día de una fórmula concreta y que obligue a todos.
Y es que nosotros tenemos federada la cocina, como tenemos federada la lengua, como tenemos federados, que no unidos, usos y costumbres.